jueves, 21 de marzo de 2013

Llegada. Piso 22

Tiempo primaveral en El Cairo a mi llegada. Primaveral como lo entendemos en España, y como apenas existe en Madrid. Y humedad. Pero de momento agradable. Bienvenida al caos controlado! casi siempre. Ya había estado aquí, así que el ruido del tráfico no me sorprende, ni siquiera el claxon que toca todo el mundo como si tuviese el dedo pegado.  De tres ascensores que tiene la casa el segundo día aquí no funcionaba ninguno. Así que, ante la poca seguridad de que lo arreglasen antes de la puesta de sol...subí los 22 pisos a pata. Pero...lejos de lo que pueda parecer, se me hizo corto!. En honor a la escalada le pongo el nombre de Floor22 al blog. Porque mi casa y el inglés han marcado mis primeras jornadas en El Cairo. Sin embargo conforme pasan los días hay otra cosa que empieza a hacer acto de presencia, una especie rara de Síndrome de Stendhal. No sé dónde mirar de tantas cosas que pasan, y me abrumo. Ayer intentaba cruzar una calle y me quedé un rato simplemente observando la cantidad variada de vehículos que circulaban, coches naranjas, azules, rojos y amarillos, modelos antiguos, furgonetas-autobús con la gente como sardinas en lata, un carro tirado por dos burros y llevado por un padre y un hijo que transportaban plantas, y así un no parar. Luego en casa toda la calma del mundo. La vista, con las pirámides al fondo a la izquierda, es la imagen que debe inaugurar este diario.

1 comentario:

  1. No te preocupes, esos 22 pisos son la última gran cuesta arriba. Ahora, todo lo demás, irá rodado.

    Precioso lo del Síndrome de Stendhal, la sensibilidad hecha patología.
    Un beso grande, nuestra rosa púrpura de El Cairo.

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