Esto es de aquel concierto de Ahmed Nazmi en el Makan, con un foco que iluminaba poco su cara, pero con todo el brillo de su voz. Ella cantaba para mecernos en la fusión del Jazz y la música popular egipcia. Ya sólo sus pendientes merecían un dibujo, diseñados por una amiga suya que casualmente vende en una tienda de Zamalek. Sami Amin se llama la tienda, y se pueden encontrar en ella piezas de cuero con plata y otros metales. Besos que adornan pulseras, collares, anillos y aretes. Como los que llevaba ella en una de mis primeras noches en Cairo. www.sami-amin.com


Me encanta el dibujo. Es precioso, muy diferente, muy nuevo.
ResponderEliminar¡Y me encantan los pendientes!